El peligro del sofá

Muchos de nosotros nos sentamos delante de un ordenador durante ocho horas al día, y luego llegamos a casa y nos sentamos en el sofá a ver televisión o a navegar por Internet, pasando no sólo de una pantalla a otra, sino que también de un asiento a otro. Cuando nos queda un hueco libre intentamos acudir al gimnasio, pero ¿es suficiente para contrarrestar las horas que pasamos sentados y el sedentarismo que ello significa?

Un estudio reciente asegura que no. Cada vez más, las investigaciones dejan de centrarse en la cantidad de personas que realizan ejercicio para focalizarse en cuánto tiempo se dedica a actividades sedentarias, y el daño que esto hace.

Los últimos hallazgos, publicados esta semana en The Journal of American College of Cardiology, indican que la cantidad de tiempo que se pasa sentado frente a una pantalla para disfrutar del ocio provocan, aparentemente, un irreparable y gran impacto en la salud que la actividad física no puede contrarrestar fácilmente.

La investigación estudió a 4.512 hombres escoceses de mediana edad, durante un poco más de cuatro años. Se descubrió que aquellos que pasaron dos o más horas de ocio al día sentados delante de una pantalla tienen el doble de riesgo de sufrir un ataque cardiaco u otro fallo cardiaco, en comparación con aquellos que pasaban menos horas disfrutando de esta actividad. Según el estudio, los que pasaron a diario más de 4 horas delante de una pantalla tienen un 50% más de probabilidades de fallecer por cualquier causa cardiaca.

Y el riesgo de sufrir problemas cardiacos era igual para todos los hombres de estos grupos, sin que tenga importancia si algunos de ellos eran más físicamente activos durante varias horas a la semana: el ejercicio no compensa ni elimina el riesgo asociado a la gran cantidad de tiempo que se pasa sentado frente a una pantalla.

Este estudio no es el primero en sugerir que las actividades sedentarias como ver la televisión pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Un estudio del año pasado determinó que los hombres que pasaron más de 23 horas a la semana viendo la televisión y sentados en sus coches eran más propensas a morir por enfermedad cardiacas que los que estaban sentados durante 11 o menos horas semanales. Y un estudio realizado en 2009 informó que los niños pequeños que ven entre una hora y media y cinco horas y media de televisión al día tienen una mayor presión arterial que los que ven menos de media hora diaria, incluso si se trata de niños delgados y físicamente activos.

Otro estudio descubrió que cuando los adultos con sobrepeso reducen a la mitad el tiempo que pasan viendo TV, queman más calorías que los que ven cinco o más horas diarias. Mientras tanto, los niños que reducen a la mitad el tiempo diario que consumen televisión tienden a dejar de comer; aunque en los adultos no sucede lo mismo. Éstos llenan su tiempo libre con actividades más productivas como la lectura o los juegos de mesa, actividades con las que realmente se queman más calorías que viendo televisión.

Tanto en Estados Unidos, como en Gran Bretaña, y en la mayoría de los países europeos, la gente pasa entre tres y cuatro horas diarias viendo la televisión de promedio, según el autor del estudio, Emmanuel Stamatakis, del departamento de epidemiología y salud pública de la University College de Londres.

“Esto es excesivo”, dijo. “Es más del 20% del tiempo total de vigilia para la mayoría de la gente”. Y añadió que “es 100% discrecional”.

Durante el período de seguimiento del estudio, entre los años 2003 y 2007, 325 hombres murieron por causas diversas y 215 sufrieron un infarto u otro tipo de problema cardiaco. Incluso después de clasificar a los hombres que participaron del estudio según criterios del tipo diferencias de peso; fumador o no; actividad física ocupacional; factores de riesgo como diabetes; presión arterial alta u otras enfermedades; estado civil o clase social; los que pasaban cuatro horas o más de su tiempo libre cada día frente a una pantalla tuvieron un 50% más de probabilidades de haber muerto. Los que pasaron dos horas al día delante de una pantalla por ocio fueron 2,2 veces más propensos a sufrir un problema cardiovascular.

El tiempo que pasamos frente a una pantalla como forma de entretenimiento tiene una independiente y perjudicial relación con los problemas cardiovasculares. La investigación llegó a la conclusión de que esta actividad de ocio induce a cambios metabólicos.

“A través de estudios con animales se demostró que el sedentarismo puede afectar al metabolismo de los lípidos. La inactividad prolongada parece reducir drásticamente la actividad de una enzima importante llamada lipoproteína lipasa, que se encarga de descomponer los lípidos en sangre circulante y ponerlos a disposición de los músculos para que los convierta en energía”, afirmó el Dr. Stamatakis. La disminución de la actividad de la enzima conduce a niveles más altos de grasas y triglicéridos en la sangre, que provocan un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Y añadió que “el ejercicio tiene muy poco impacto sobre la actividad de la enzima”.

La prolongación de las sesiones de ocio frente a una pantalla también puede derivar en altos niveles de inflamación de bajo grado, que también puede conducir a enfermedades del corazón, comentó Stamatakis. En el estudio realizado, un marcador de inflamación de bajo grado llamado proteína C reactiva fue aproximadamente tres veces mayor en los participantes que pasaron la mayor parte del tiempo encorvados delante de una pantalla.

El estudio se centró en el tiempo de ocio que se pasa frente al televisor o navegando en Internet, porque es más fácil de reducir el tiempo que dedicamos a estas actividades. Pero el Dr. Stamatakis también alienta a las personas que trabajan frente al ordenador todo el día a levantarse y tomar descansos y paseos periódicamente.

Texto traducido de The New York Times, de Caryn Rabin Roni.